viernes, agosto 12, 2005

normalidad

No es que uno vaya a creerle del todo al informe de inflación de la temporada invernal del Banco Central. De hecho, los informes de inflación son parte de la moda del sistema de metas de inflación, al cual íbamos a enrolarnos como tantas cosas que mil veces dijimos íbamos a hacer pero no hicimos (remember reforma política, pago de los planes JJ.JJ.H con tarjeta de débito, coparticipación federal?) (Háganme acordar que postee sobre los problemas de las metas de inflación). Y ponele este informe se publicó el 20 de julio, con la predicción de que "at least for the coming months" China no iba a revaluar. Y el 21 de julio revaluó. Qué va a hacer.

En fin, el punto es que no creo que estemos solamente 2 puntos porcentuales debajo del PBI potencial, como afirma el informe del BCRA (OK, para no economistas: no es cierto que estemos produciendo tanto como el 98% de lo que podríamos producir si toda la gente que quiere trabajar y todas las máquinas estuvieran a plena capacidad). El problema es que el BCRA identifica capacidad plena con la de 1998, cuando había bastante desempleo. Lo que me lleva a mi punto más general: ¡cómo nos pegaron, psicológicamente, los 90s!


Los 90s son "la normalidad", como cuando en los años 20 o 30 la gente decía "volveremos a la normalidad" refiriéndose a la bella época pre-1914. También ocurre cuando la gente dice: "tenemos un tipo de cambio real de 1,70" sin aclarar "si tomamos como base que en la convertibilidad era 1", lo cual es totalmente arbitrario pero que nos parece tan obvio que ni lo aclaramos. O también: "los sueldos todavía están atrás de los precios", y no se aclara porque todos sabemos que es en comparación con la normalidad pre-2001. O los que viajan: "el almuerzo en New York me salió 17 pesos, bah, 17 dólares, pero yo hacía las cuentas 'en convertibilidad'. Para no deprimirme, viste?".

La normalidad estaba destinada a acabarse algún día -- como todo lo bueno.

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