miércoles, marzo 05, 2008

el tamaño de su esperanza

Me refiero a la de Billary, y es pequeña:

1. Ganar 60 a 40 los estados que faltan, y de ese modo empardar el número de delegados. Imposible.

2. Descontar no la diferencia en delegados pero sí la diferencia en voto popular, que no es despreciable, y convencer a los superdelegados de que es superior el criterio de voto popular, lo cual es razonable. Ahora está Obama 12.9 millones conta 12.4 de Hillary. No parece fácil descontar 500 mil votos. Lo que queda votar es más o menos el 25% de lo que ya se votó (al menos, si la proporción de la población es similar a la proporción de delegados), esto es, unos 6,3 millones de votos. Billary debería sacar 3,4 M contra 2,9 de Obama. Es decir: 54% contra 46%. Difícil, pero no imposible. [¿Por qué Obama lleva más diferencia porcentual en delegados que en el voto popular? Supongo que porque los caucus, en los que vota mucha menos gente, lo han favorecido, con lo cual está como sobre-representado en delegados. Buen argumento en contra de utilizar el criterio de los delegados para definir el voto de los súper].

3. Para facilitar lo anterior, convencer a los superdelegados de que incluyan Florida para determinar quién ganó el voto popular en la nación. En Florida hubo elecciones, se presentó Obama pero hubo un acuerdo para no hacer campaña allí, porque se suponía que sus delegados no iban a contarse (el estado estaba sancionado por incumplir una regla electoral). Hillary robó. Incluyendo Florida, la diferencia se achica a 300 mil votos. Entonces Billary debería ganar apenas 52,5% a 47,5% para empardarse en el voto popular.

4. Jugar el juego de tentar a los superdelegados. Aun perdiendo en delegados comprometidos y en voto popular, podría jugar la electability card apoyada en Ohio: en un estado pivote para la elección general, en un momento clave, ella le ganó a Obama, y por lo tanto tiene más chances de vencer a McCain. Obviamente será más fácil convencer a los superdelegados si la diferencia en voto popular es muy pequeña.

Con todo, sigo creyendo que pierde. Habría que ver las encuestas de los estados que faltan, pero lugares como Mississippi (40 delegados) y North Carolina (134) suenan obamistas, y como mínimo cancelan Pennsylvania (188) si ahí gana Hillary. Indiana (84) queda al lado de Illinois, el estado de Obama. Si en todo esto Billary no saca una diferencia apreciable, llegaríamos a fines de mayo con Hillary tratando de sostener una esperanza muy difícil, que acaba el 7 de junio en Puerto Rico. Es un escenario de pesadilla, porque me la imagino a Patricia Junot meándose encima hablando de la importancia de la comunidad latina en la vida norteamericana.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

la suma de votos es una estupidez por los estados con caucus. no tiene sentido sumar 1millon de texas con 1000 votos de new hampshire.

Julián dijo...

no entiendo este apasionamiento por una interna

Lic. Baleno dijo...

Es entretenida.
Votan casi todos los martes, se van pasando como en Nascar, en un lugar eligen con voto electronico y votan 4 millones de tipos, en otro en especies de asambleas populares con mil militantes, mientras tanto tratan de juntar guita y la guita establece un criterio de factibilidad.
Es un sistema muy raro.

Andrés el Viejo dijo...

Tal como van las cosas, da empate clavado: si vemos los votos populares (más allá de la distorsión de los caucus, pero, bueno, los sistemas electorales son lo que son) la diferencia es ínfima: 50,99% a 49,01%.
En esas condiciones, y suponiendo que los resultados que faltan sigan la misma tendencia, los superdelegados no estarán condicionados por una inclinación abrumadora de la base demócrata.
Allí entrarían a tallar las cuestiones de peso de aparato, influencias, cómo influyen los resultados de estados clave, las negociaciones de trastienda (vos me votás y yo pongo de vice a XX o te prometo la Secretaría de Asuntos Delicados o te instalo una fábrica de misiles en tu estado).
Después de la seguidilla de triunfos, Obama empezaba a recoger los resultados de "correr presurosos en auxilio del vencedor". Pero Ohio y Texas vuelven a cambiar el panorama y están de nuevo 6-6 en el último set.
Como dice Baleno, es entretenido.

Anónimo dijo...

Rollo, vos pensas que los Clinton necesitan ganar en el voto popular para realmente ganar si la definicion es a puertas cerradas?
A mi me parece que ahi se lo come crudo a Barack.
Si Obama gana los dos estados que vienen el sabado y el martes (Wyoming y Missisipi) puede aflojar un poquito el tren a toda velocidad que es Billary ahora.
Y para cuando se juegue Pensilvania y NC va a haber pasado tanto tiempo que esta dinamica que vemos hoy muy probablemente haya cambiado.
Esta todavia muy abierto. Pero para que Obama gane tiene que dejar de hacer cosas tan amateurs como mandar a su economic adviser a la embajada canadiense mientras le tira mierda al Nafta.
Y tiene que retrucarle a Billary la publicidad chota esa del llamado a las 3 de la maniana.
Pedorrisima.