viernes, abril 25, 2008

fernández

Runs in the family

Cristina, Alberto, Aníbal, Carlos -- en el nombre de la rosa está la rosa, y todo el Nilo en la palabra Nilo. "El apellido Fernández se trata de una derivación del nombre propio Hernando o Fernando..."

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Magia - Esoterismo - Extraterrestres - Favio Zerpa - no La Ciencia es la Ciencia Maldita.

Hace uno días creo que Rollo escribió esa adivinanza "en el nombre de la rosa está la rosa, y todo el Nilo en la palabra Nilo"

Ahora está la respuesta, lo que no sé o no recuerdo por qué y cuando escribió esta adivinanza en aquel momento, o en todo caso se debería concluir que Rollo ve el futuro entonces ahora sería interesante saber ¿qué adivinanza nueva tendrá ahora?

Bueno con los conocimientos que tiene de estadística es razonable pensar que las probabilidades de que el nuevo ministro se llame fernandez son mayores a la de Melconian por ejemplo.

No obstante no le quiero quitar mérito pues creo también que la probabilidad de formar un gabinete presidencial con cuatro fernandez debe ser baja y por consiguiente dificil de pronosticar.

mt dijo...

El golem de Borges...

Anónimo dijo...

El Golem es una masa informe de arcilla, y pertenece a la Kábbala Práctica. Esta historia tiene mucho de leyenda y se cuenta que la inmensa mole fue creada por el Marahal de Praga para proteger a los judíos de las persecuciones. En casi todas las leyendas los Golem no hablaban pero sí sentían, amaban, especialmente a la hija del rabino, su creador. Los Golem debían ser neutralizados semanalmente con un salmo, en el templo. Si el rabino se olvidaba la “vasta arcilla” transformada en un cuasi hombre, hacía destrozos. El Golem llevaba escrita en la frente o debajo de la lengua la palabra Emet (que significa verdad). Si dicho personaje hacía descalabros, se le sacaba la primera letra y quedaba la palabra Met (muerte) y el Golem se desvanecía, se volvía a convertir en arcilla.

El Golem fue creado por un cabalista práctico, que colocaba los posibles nombres del Hacedor, en círculos, permutaba sus letras, girando alrededor de ellas siete veces hacia un lado y siete veces hacia el otro, esperando que se produjera el milagro, y que la arcilla moldeada con “torpes manos” adquiriera movimientos. Lo importante consistía en pronunciar perfectamente el Nombre, ésa era la clave. Pero a pesar de los esfuerzos los resultados fueron casi nulos. El simulacro no era más que eso, un simulacro de hombre, que según Borges, no hablaba y apenas sabía barrer la sinagoga: “...hubo un error en la grafía o en la articulación del Sacro Nombre; a pesar de tan alta hechicería, no aprendió a hablar, el aprendiz de hombre”.

En su poema, Borges da una advertencia a la humanidad, "el peligro que puede existir si se quiere imitar al Dios del Mundo"