Todos estamos con la equidad en el discurso: república + equidad es la fórmula del momento. Para lo primero hemos venido acumulado una serie de propuestas, incluyendo como hipótesis de máxima la vuelta a la representación establecida en la constitución y la partición de la provincia de Buenos Aires. Para equidad también algunas utopías, la Morfcard entre otras. Pero aquí vamos a algo más específico, despertado por el sin dudas interesante reportaje de Fontevecchia a un ex presidente ahora autor de un libro de memorias y, memorablemente, de una de las frases más sinceras de nuestra joven democracia: éramos, para Duhalde, un país "con una dirigencia de mierda... y naturalmente me quiero incluir en esa dirigencia".
Aquí las preguntas y respuestas relacionadas con la pesificación:
F: En su libro también cita a Frondizi y se define como peronista desarrollista tratando de marcar las distintas ramas que tiene el peronismo. La empresa paradigmática desarrollista fue “Clarín” y durante el proceso devaluatorio se lo acusaba a usted de estar respondiendo a los intereses de “Clarín” para licuar su deuda. ¿Puede aclarar el tema?La pesificación de los depósitos fue injusta en tanto y en cuanto fue ilegal; pero no más que eso. El depositante ganó poder de compra con toda la combinación de pesificación a 1,40 más CER y devaluación. Pero fue razonable desde el punto de vista de sus efectos: de otro modo era imposible que no quebrara del todo el sistema bancario. Si en verdad la pesificación evitó una crisis mucho más profunda, entonces quizás no fue, en el balance de los costos y beneficios, injusta.
D: En realidad todas las grandes empresas tenían financiación exterior, quiere decir que no les alcanzaba las disposiciones de mi ley, es un absurdo. Clarín no tiene nada que ver. Clarín estaba enojadísimo porque también quería que les alcanzara a ellos, pero no les podía alcanzar porque en realidad era para las empresas y particulares que habían tomado créditos en el país.
F: O sea, usted dice que alcanzaba a los argendólares y no las deudas en el extranjero, por lo tanto “Clarín” no se benefició.
D: Claro. Lo que pasa es que había una parte de la izquierda que jamás ha hablado del tema de producción, pareciera que el tema ideológico es el único tema que le interesa y que tiene un prejuicio en contra de los empresarios. Es malísimo para un país.
La pesificación de las deudas en dólares a un peso también fue ilegal, pero además de eso fue injusta e innecesaria. Fue injusta porque representó una redistribución del ingreso de los taxpayers a la clase media y a los empresarios endeudados. Con todo, si hubiese sido necesaria para no dañar a la economía podría no haber sido, en el balance de los costos y beneficios, injusta. Pero no fue necesaria. En absoluto. Cero. Nada.
La mejor prueba de ello es lo que les pasó a las empresas endeudadas en el exterior, cuyas deudas en dólares no fueron alteradas. Muy sencillo: renegociaron. El Estado bien pudo haber obligado a los bancos que hubieran querido acogerse a la pesificación de los depósitos a pesificar las deudas a 1,40 más CER. Si cobraban menos que eso, allá ellos. Las empresas rentables se habrían visto obligadas a pagar $1,40 o a renegociar, pero con la amenaza de un cambio de manos. Nuestros empresarios habrían pagado, porque en la mayoría de los casos la rentabilidad de las empresas aumentó tras la devaluación. Los que no, renegociación. Y sí, quizás habría que haber ayudado un poco al sistema financiero, pero mucho menos que los 20 mil palos (a valor real de hoy, el doble, o sea más de diez mil millones de dólares) que tuvimos que poner entre todos. Por una cuestión política también podría haberse otorgado un subsidio igual para todos, de manera de ayudar a mis amigos con créditos hipotecarios: 40 centavos de peso por cada uno de los primeros cien mil dólares de deuda. De allí en adelante, nada. Con eso el 99% de los endeudados quedaba pesificado, pero en monto se trataba de un porcentaje mucho menor. Empresas pobres, empresarios ricos. Cuánta razón tenía Lanusse.
En fin, creo que habría que revocar la pesificación: la ilegalidad que corrige una ilegalidad tiene cien años de perdón. Con la recaudación, qué sé yo, supongo que armar el fondo para la Morfcard.














