jueves, julio 30, 2015

Las 20 diferencias Sanz-Macri (entrega 3 de 5: Progreso)

Continuamos informando al votante de Cambiemos sobre las diferencias entre un eventual gobierno de Sanz y uno de Macri. Ya presentamos 4 diferencias de visión política y 4 sobre la cuestión de la igualdad. Aquí apuntamos una selección (incompleta) de diferencias en cuestiones asociadas al progreso económico.

9.  Macroeconomía: Sanz y Macri coinciden en su rechazo a las extravagancias “heterodoxas” del gobierno, el Moreno-Kicillofismo. En el mundo, el 95% de los economistas se encuentran dentro de un arco que va desde la ortodoxia-neoclásica hasta el keynesianismo; Kicillof, por ejemplo, está fuera de ese arco. Dentro del arco más habitual, la ortodoxia cree que la principal función macroeconómica del Estado es "no molestar" a la economía, que por sí sola llega al pleno empleo, la estabilidad de precios (si la emisión de moneda es nula o limitada) y un tipo de cambio razonable; el keynesianismo -bien entendido- cree que el Estado tiene un rol importante para ayudar a la economía a llegar a esos equilibrios, empleando políticas fiscales, monetarias y de ingresos (tarifas, salarios).

Mientras que la macroeconomía que propone Macri es más cercana a la ortodoxia, la de Sanz es más cercana al keynesianismo: el Estado no debe limitarse a “no molestar” para un ciclo económico saludable, sino que debe conducir activamente al sector privado a una situación de pleno empleo con baja inflación y un tipo de cambio que no sea ni inflacionario ni recesivo; cree también que esas políticas macroeconómicas no siempre tienen que ser expansivas.

Tomemos por ejemplo el caso de la inflación y la política para combatirla. El kicillofismo es animista en las causas y voluntarista en las soluciones: cree que los empresarios son la causa de la suba de precios y los trabajadores de la acelaración salarial, y por lo tanto trata de limitar a ambos desde el Estado con Precios Cuidados o techos a las paritarias. No funciona. Para los economistas del PRO y de la UCR, empresarios y trabajadores son parte del mecanismo inflacionario, pero no la causa. Sin embargo, hay diferencias tanto en el diagnóstico de la causa como en la solución.

Los economistas del PRO en su mayoría tienden a creer que los problemas económicos de la Argentina tienen un origen fiscal. Tienden a pensar que la causa del fin de la convertibilidad fue la política de deficit fiscal y del mismo modo creen que la inflación se reavivó a partir de 2007 por un excesivo gasto público, en parte financiado con emisión. Asimismo, creen que para bajar la inflación es necesario un ajuste fiscal, en particular, una baja del gasto público, y que al corregir el déficit y emitir menos dinero (con un Banco Central independiente) se reduce la inflación.

Sanz tiene cuatro diferencias con esta visión. En primer lugar, cree que la inflación puede ocurrir por devaluaciones que no tienen que ver con el desequilibrio fiscal (como en Argentina 2003-2007) y que problemas como el griego o el de la Argentina en 2001 no son puramente fiscales, sino que también se deben a la incapacidad de la economía de ajustarse automáticamente ante impactos externos sin herramientas adecuadas de política económica. En segundo lugar, cree que reducir el gasto público no es una buena política en un contexto de estancamiento económico, y considera que la corrección del déficit debe venir por el lado del crecimiento y la consecuente suba de ingresos (Por motivos diferentes cree que sí deben corregirse gradualmente las distorsiones en los precios de la energía). En tercer lugar, cree que entre las alternativas de emisión monetaria, ajuste fiscal y deuda durante la transición al equilibrio de las cuentas públicas, la deuda es la menos indeseable. Finalmente, cree que la moderación monetaria y el Banco Central independiente son necesarios pero no suficientes para bajar la inflación, por la presencia de "inercia inflacionaria". Cree que un acuerdo entre Estado, empresarios y sindicatos para una moderación gradual en los aumentos de dólar, precios y salarios también son imprescindibles.

10.  Federalismo económico: Macri y Sanz coinciden en que “la Caja” del gobierno central no debe usarse para disciplinar a los gobiernos provinciales. Sanz cree que para que el país sea auténticamente federal, las provincias deben tener economías productivas que les den autonomía. Macri y Sanz coinciden en la eliminación de las retenciones a las economías regionales para promoverlas. Sanz cree además que el gobierno federal debe realizar un shock de infraestructura con una Red Federal de Autopistas que conecte todas las capitales provinciales; y cree que tiene sentido promover a provincias menos favorecidas con descuentos impositivos, especialmente en la contratación de empleo. Macri no se pronunció sobre estos temas.

11.  Aerolíneas Argentinas: Sanz siempre creyó en una Aerolíneas Argentinas de propiedad estatal mejor administrada, una idea que Macri también ha adoptado. Pero Sanz cree que se necesita mucho más que kirchnerismo mejor gestionado, y enfatiza que deben eliminarse todas las prácticas monopólicas de Aerolíneas y que debe promoverse activamente la competencia en el mercado aerocomercial, para beneficio de consumidores. Deben fomentarse rutas no rentables subsidiando a cualquier proveedor que las cubra, que puede ser o no Aerolíneas Argentinas. En las aclaraciones sobre sus opiniones sobre Aerolíneas Argentinas, el PRO no mencionó estos puntos.

12. Proteccionismo, tecnología a precio internacional. Sanz cree que un celular o una computadora deben tener el mismo precio en la Argentina que en el mundo a partir de enero de 2016, y que el proteccionismo tecnológico beneficia a unos pocos empresarios amigos del poder pero no a los trabajadores. Al contrario: los países que pagan salarios más altos son aquellos con mayor cantidad de máquinas, algo que no se promueve con tecnología cara. Sanz considera que el fomento que pueda haber a industrias por motivos regionales o de potencial de largo plazo dede realizarse reduciendo costos impositivos, de crédito, de logística, etc., pero nunca subiendo los precios a consumidores o usuarios. De ese modo, la política industrial siempre resulta pro-exportadora y no daña a la capacidad exportadora de otras industrias. Sanz cree que con una adecuada competitividad, una Argentina integrada al mundo puede ser diversificada, con muchas industrias exportadoras y pleno empleo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Lucas! Cuando dicen que no reducirán el gasto público se refieren a que van a mantener El exceso de empleados (muchos de la campora) que hay en las entidades públicas?
Muy buena la campaña! Honesta, abierta, pero sobre todo innovadora. Sigan así!

Fergus Kilpatrick dijo...

Lucas, en relación a la macro, coincido con la necesidad de cierto fine tuning (especialmente con pol monetaria) y que desde pro son bastante simplistas (me recuerdan al Volver a Crecer de Cavallo modelo 1984). Pero no pensás que el gasto público se fue un poco de madre, desde el 2011 especialmente? Creo que, aunque tengas déficit 0, este tamaño/calidad de gasto daña el crecimiento. Saludos.